Padres Disponibles para Educar

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Padres y Educación Infantil

Si, según los especialistas, es cierto que todos los niños nacen con capacidad de desarrollarse de forma brillante, ¿qué hay que hacer para conseguir realmente este objetivo?

Se sabe que cada niño tiene un elemento potencial de desarrollo y que éste solo se produce si se dan al bebé las oportunidades y estímulos necesarios para alcanzarlo.  ¿Quiénes tienen la posibilidad de hacerlo? Los padres y sólo los padres.

Hay que concluir entonces, que un niño se desenvuelve correctamente y adquiere las habilidades necesarias para desarrollar una personalidad sana  si sus padres actúan con él correctamente.  Por la misma razón pueden ser ellos los que limiten sus  posibilidades sino saben cómo actuar.

Errores que hay que evitar

Dado que el planteamiento educativo que proponen los especialistas se asientan sobre principios bastante novedosos, hay que ser capaz de adoptar los nuevos métodos para responder a las necesidades del niño.

Pero no todos los padres tienen la flexibilidad suficiente para innovar en servicios de sus hijos:  están convencidos de que sus métodos son correctos y, si el niño no responde como se espera de él, culparán a cualquiera antes que aceptar la propia responsabilidad.

Hay familias que consideran que los métodos educativos tienen  que ser un calco perfecto de los de la generación anterior.  Si siempre se ha hecho así, ¿por qué hay que cambiar?

Para educar bien, los padres deben disponer de una amplia gama de respuestas entre las que elegir y también de una cuidosa percepción de las reacciones del niño.  Por eso tienen que estar siempre dispuestos a revisar sus actuaciones y, basándose en las reacciones del niño, modificar o incrementar algunos procedimientos de su actividad educadora.

Niños no dependientes

Hay padres que prefieren que sus hijos sean encantadores antes que independientes.  De alguna forma les agrada su sometimiento y el hecho de que sus hijos tengan que estar pendiente de ellos.  Deja que tu mamá te ate los cordones.  Tú eres muy pequeño todavía para hacerlo, dice la madre que prefiere la dependencia.

Sin embargo este tipo de ayuda es perjudicial para el niño porque el mensaje que recibe le está diciendo que es pequeño, débil e inútil.  No aprende a atarse los cordones ni a comportarse de manera independiente.

Desde el principio la educación de un niño debe dirigirse a hacerlo independiente y capaz de tomar sus propias decisiones.  Los padres que lo entienden así saben descubrir las pautas de actuación que guían mejor este proceso.

Los niños espejos

Se llaman “niños espejos” a los que son educados para que sólo reflejen la visión que sus padres tienen del mundo.  Si a medida que crecen y experimentan otras actitudes y opiniones rompen el espejo y empiezan a pensar por sí mismos, sus padres probablemente estarán molestos y enfadados.  ¿Cómo es posible que escuche esa basura?  ¿No tiene gusto?  ¿Cómo es posible que salga con esa chica?  ¿No tiene orgullo?  Hay hijos que son capaces de romper el espejo, pero muchos no pueden liberarse de esa dura dependencia.

Opciones para  todo

Cuando los padres pretenden proyectar  en sus hijos las realizaciones que ellos no han logrado, consciente o inconscientemente están proponiéndoles metas que no surgen del hijo sino que de algún modo se le imponen.  Si este es su propósito, desde muy pequeño les hará creer y pensar en esas imposiciones.

Este tipo de planteamiento no resulta beneficioso para el niño.  Un padre amante de su hijo desea lo mejor para él, no lo hubiera deseado para sí mismo.  Por eso su determinación es actuar como un buen educador para proporcionarle todas las oportunidades que le permitan ser capaz, inteligente y libre para tomar en el futuro las riendas de su vida dentro de una amplia gama de posibilidades.

Confíe en su hijo

No tenga dudas sobre su capacidad para educar bien a su hijo.  Cuando tenga en sus brazos a esa criaturita tan hermosa y diminuta, piense que viene  dispuesta a hacerse un  lugar importante en la vida, que tiene muchas ganas de vivir, de crecer, de aprender y saber.  Lo único que necesita es que se le quiera mucho y se le den las oportunidades para alcanzar sus objetivos.

Los padres, sobre todo las madres disponen de un sexto sentido que les hace estar atentos para percibir todos los mensajes que el bebé envía.  Por ese procedimiento aprenden muy pronto a dar satisfacción a todas sus necesidades alimentarias y de higiene.  Además, hay que aprender también a satisfacer las otras necesidades, las que se refieren al desarrollo completo de sus sentidos y de la capacidad motora de su cuerpo porque necesita disponer de las mejores fuentes de información.

Lo primero es el niño

Tener un hijo no es una obligación que se imponga a nadie sino una responsabilidad que se adquiere voluntariamente.

Cuando se ha hecho esta elección ya no hay vuelta atrás: el bebé tiene todos los derechos para que se le cuide y se le preste atención permanentemente.

Ya se sabe que esta atención se concreta en diferentes aspectos y que en ocasiones es complicado combinar el cuidado del niño con las obligaciones laborales.  Pero no cabe duda de que la decisión de traerlo al mundo tiene consecuencias  a largo plazo.

Con todo, hay que advertir que esta responsabilidad, la de educar al hijo, resulta muy gratificante, y las compensaciones afectivas que supone la hacen muy llevadera.

Saber para actuar

Conociendo las necesidades  y atenciones que resultan más positivas para el bebé es fácil y agradable la tarea educadora.  Pero no debe haber confusiones al respecto.

Una madre comentaba encantada que su bebé era un niño extraordinariamente agradable y tranquilo; siempre sonreía, no lloraba y le daba muy poco trabajo cuidarlo porque mientras estaba despierto permanecía sentado en su sillita observando lo que ella hacía.    Esta madre tenía ideas equivocadas sobre la supuesta actitud tranquila del niño y lo constató más adelante cuando, ya en edad escolar, se detectaron notables deficiencias en el desarrollo psicomotriz.  El niño necesitaba una estimulación adecuada para desarrollar su capacidad motora que no recibió en su momento.  La madre había dispuesto de menos tiempo para sus actividades, pero su hijo se habría desarrollado mejor si le hubieran atendido entonces.

Divertirse siempre

Otra razón que hace muy agradable la tarea educadora es que tiene que ser siempre gratificante tanto para el niño como para sus padres.  Los adultos comprobarán de inmediato si sus acciones son positivas para el niño por el grado de satisfacción que muestre.  Si el bebé da señales de alegría e interés por lo que hace, la actividad es provechosa.  Si, por el contrario, refleja cansancio, sueño o disgusto, hay que dejarlo de inmediato.

Una buena indicación de  que lo que se hace está bien es que el bebé dé muestras de querer seguir con ello.  Siempre es mejor dejarle con ganas de más que terminar porque hay síntomas de cansancio o desinterés.

Una agradable e importante misión de los padres es hacer que los hijos sean felices.  Saber si las cosas se hacen bien o mal es muy fácil de comprobar porque toda acción educadora resulta positiva cuando produce satisfacción tanto en los padres como en el niño.

 

 

 

Autor

Editorial Océano

Fuente

Cómo Estimular el Aprendizaje
Ficha Técnica del Artículo
Por Contenido

Descripción

El desarrollo de la personalidad y de la inteligencia de los niños depende del trato que reciben de sus padres.

Temática

Filosofía y psicología

Tipo de Recurso Didáctico

Texto

Tipo de Recurso (RELPE)

Experiencia Educativa, Mejores Prácticas
Propiedad Intelectual

Otros Colaboradores

Lourdes Barreno. Portal, Educa Panamá.
Información Pedagógica

Áreas

Pedagógico Maestro en Educación Primaria Familia y Comunidad Educativa

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