Leer no es la simple citación de significantes, sino la revelación de significados o, al menos, el esfuerzo por conseguir esa revelación. La lectura errónea es la que crea un discurso que no corresponde al significado (Morón.C. 1966,” La lectura ideal y el ideal de la lectura, Ed. de la Universidad Castilla, La Mancha).
Organizar las ideas de un párrafo permite presentar la información de forma clara y coherente, facilitando la comprensión lectora. Para lograrlo, se pueden aplicar estas estrategias:
Un adjetivo es una palabra que acompaña al sustantivo para describirlo o precisarlo, añadiendo información sobre sus características. Por ejemplo, en “casa grande”, el adjetivo “grande” indica una cualidad del sustantivo “casa”.
Adjetivos calificativos
Son palabras que añaden cualidades al sustantivo, haciendo la expresión más precisa y descriptiva.
Cuando hablamos de estructura pensamos en un andamiaje, en una disposición organizada de componentes o partes que mantienen relaciones jerárquicas. Una estructura es impensable sin los elementos que la componen dispuestos de manera integrada, global.
La antonimia es la relación semántica que se establece entre dos palabras cuyos significados son opuestos, como subir y bajar. Este vínculo es fundamental para comprender cómo funciona el lenguaje y enriquecer el vocabulario.
Sin embargo, no todos los antónimos son iguales. Existen diferentes tipos según la forma en que se opone el significado:
Se conoce como texto al conjunto de frases y palabras coherentes y ordenadas que permiten ser interpretadas y transmiten las ideas de un autor (emisor o locutor). La palabra texto es de origen latín, textus que significa tejido.
Un comentario de texto es el análisis de los aspectos más relevantes de un escrito, con el objetivo de comprenderlo en profundidad. Una manera práctica de hacerlo es dividir el análisis en dos dimensiones complementarias: la forma y el fondo.
Los textos literarios y no literarios son formas de comunicación escrita que se diferencian por su propósito: los literarios buscan expresar emociones, ideas y experiencias con un lenguaje artístico y creativo, mientras que los no literarios tienen como objetivo transmitir información clara, objetiva y funcional para informar, explicar o instruir.
Contribuye a la formación integral del individuo, pues la lectura permite, entre otras cosas, el desarrollo de la capacidad de comprensión, fijación de hábitos, análisis, síntesis, enriquecimiento, corrección de vocabulario y el cultivo de la sensibilidad e imaginación creadora.