Fundación de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Panamá. Ley Nº46 de 24 de noviembre de 1959.
49 años de la Fundación de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Panamá
El 27 de Julio de 1961, inicia la Escuela de Periodismo con una Matricula de 60 alumnos, y como Director de la misma el escrito y periodista Gil Blas Tejeira.
Periodismo, Libertad de Expresión
y la Independencia.
Por Rommel Escarreola Palacios.
Un pensamiento crítico, osado y patriota, fue la tónica de los escritos de un grupo de periodistas que defendieron la autonomía istmeña desde la convulsionada década del setenta del siglo XIX y a principios de la república. He de mencionar a tres de ellos: Emilio Briceño Arosemena, Rodolfo Aguilera y José Sacrovir Mendoza. La existencia de estos periodistas está signada a través de un proceso dualista que caracteriza sus acciones. Estas dos vertientes fueron su pasión por las letras y su identificación ideológica con el liberalismo. El axioma que orientó su actividad se resume en que fueron escritores fogosos y luchadores populares.
Emilio Briceño Arosemena es el primero de esta generación. (1) Inició su actividad pública el 26 de mayo de 1875, cuando el Presidente Gregorio Miró lo designó archivero en la Presidencia y en la Secretaría de Estado. Desde joven, Briceño se destacó en la poesía. Sus odas patrióticas dedicadas al 28 de noviembre de 1821, fueron publicadas en la Gaceta Oficial, del 12 de diciembre de 1880. Además de escribir literatura, Briceño también tiene tiempo para tratar asuntos relativos a la realidad nacional.
El segundo de estos periodistas, Rodolfo Aguilera, (2) es ante todo escribiente de la Gobernación. Es menor que Briceño, sólo ocho meses. Es coincidencia que igualmente que su antecesor desde temprana edad se dedicó a la poesía y fue redactor del periódico La Juventud, diario fundado el 15 de agosto de 1875 por Luis M. Clement. Aguilera incursiona en otros diarios especialmente en el rotativo La Revista.
El tercero de este grupo es José Sacrovir Mendoza, (3) quien, diecinueve años más joven que Briceño y Aguilera, recibió, con honra, el título del “periodista patriota”. Fue liberal radical y desempeñó el cargo de escribiente en una Notaría y, luego, Oficial Mayor en la Secretaría de Instrucción Pública. De su esfuerzo intelectual, así lo asegura el propietario de la Imprenta El Bohemio, publicó ensayos con el nombre de El Lápiz. En unión de Guillermo Andreve, Edmundo Botello, Simón Rivas y Pedro Maytín conformaron una sociedad con fines literarios y de formación cultural de los sectores populares del arrabal de Santa Ana.
La Revolución Liberal y el Periodismo.
Las facciones políticas integradas por los independientes y radicales, estos últimos en unidad con los conservadores, se distanciaban cada vez más. La lucha política fue el detonante. En el año de 1883 la Asamblea había elegido a Dámaso Cervera, en calidad de primer designado. La oposición para revocar esta designación liberó a Octavio de La Espriella, de la prisión para que ocupase el puesto de uno de los magistrados ausentes. Lo que llevó a la Corte a determinar la suspensión de Cervera. Esto propició que el General Benjamín Ruiz al percatarse de la situación, considerara que las condiciones eran propicias para asumir el poder en calidad de segundo designado. Pero al retornar el Magistrado Ramón Valdés López, cohesiona la oposición interna de la Corte e intenta la destitución de Ruíz.
Al tomar posesión los dos mandatarios, Cervera y Ruíz, procedieron a dictar ambos sus respectivas disposiciones. Esto motivó la agudización de la crisis política. Mientras la situación se hacía más tensa, la prensa intentaba divulgar los hechos. Los periodistas liberales al combatir en sus escritos la situación de descomposición social y política recibieron severos señalamientos de parte de los conservadores. Para sofocar la rebelión, los militares intervinieron y los que se enfrentaban acordaron desistir de sus acciones. Sin embargo, el General Ruiz propició una revuelta, lo que provocó la intervención del Jefe Militar General Carlos A. Gónima, quien sofocó el alzamiento armado.
Al efectuarse nuevas elecciones fue electo Juan José Lambert, pero no se posesionó en el mando debido a la intervención del General Gónima. Todo lo anterior determinó que se convocara en noviembre de 1884, a una Asamblea Constituyente. La opinión pública se encontraba dividida. El 16 de marzo de 1885, al estallar un conato revolucionario en la ciudad de Panamá, dirigido por el General Rafael Aizpuru, el periodista Emilio Briceño participa en las filas del ejército liberal. Su actividad dentro del ejército liberal fue destacada. En esa contienda a Briceño lo ascienden al grado de capitán; pero las circunstancias fueron adversas para los liberales, debido a la llegada a la ciudad del General Carlos A. Gomina. Entonces Aizpuru y Briceño optaron por la retirada hacia Farfán.
Mientras esto sucedía, Pedro Prestán se tomó la ciudad de Colón; pero el triunfo fue efímero, y sucedió lo inesperado: Colón arde en llamas y Prestán es declarado proscrito, detenido, enjuiciado y ahorcado. Aizpuru se autoproclamó Jefe Civil y Militar, y Aguilera fiel a la causa de la revolución por su valor es ascendido al grado de Teniente. Sin embargo, la ofensiva del gobierno colombiano, al mando del General Reyes, desarticula la defensa de los liberales y el 29 de abril del mismo año Aizpuru tiene que pactar un armisticio.
Al periodista Briceño se le condenó al destierro en Guayaquil. Igual le sucedió a Rodolfo Aguilera. Al retornar del exilio, continuaron tanto Briceño y Aguilera con sus publicaciones en distintos diarios. En el periódico La Guadaña, Aguilera plasma sus crónicas patrióticas y continúa con sus inquietudes educativas, las cuales se concretan al fundar dos centros culturales: La Escuela Literaria y la Sociedad Manuel José Hurtado. No desmaya en sus jornadas autonomistas y para compensar su débil economía, escribe en los periódicos: El Deber, La Nube, El Loro y El Duende. Este último rotativo dirigido por el periodista Edmundo Botello.
Es precisamente en esa época que José Sacrovir Mendoza hace sus apariciones con sus escritos en la prensa. Mendoza perteneció también al grupo de León A. Soto en el cual mantuvo solidaria amistad. (4) Estableció su imprenta en la Carrera Coclé, Número 8. La suscripción del periódico El Lápiz era de $ 0.50 pesos por trimestre y el número suelto era de $ 0.10. Según la edición del 30 de abril de 1894, integraban la mesa de redacción: Ramón Ramírez, José de la Cruz Herrera, José Sacrovir Mendoza y Pedro Maytín, éste último era un joven de 16 años. (5)
El Lápiz se caracterizaba por su orientación literaria, y, sin menoscabo, publicaba escritos de cultura y sobre la situación económica. Informaba, igualmente, sobre el acontecer del Departamento de Panamá. En especial llama la atención la descripción de las consecuencias del incendió que asoló en 1894 a la ciudad. (6) Daba cuenta de los vaivenes de la política. Fustigaba los desafueros del gobierno colombiano y en sus páginas se solidarizaba con los diarios El Heraldo y Los Hechos, en el momento que la autoridad le aplicó la censura a sus publicaciones tildadas de subversivas. El Lápiz mantuvo ponzoñosas y violentas polémicas con el poder instituido al referirse: “Los capitales mal invertidos, fortunas mal adquiridas y lodazal deshonroso en que yace la República.” (7)
El fracaso de la revolución liberal de 1885, dejó honda huella en la conciencia de los tres periodistas. No hubo secesión en las acciones, ni menoscabo en su actividad periodística, sólo lo que la censura oficial les impuso. Pero a los nueve años de la muerte de Pedro Prestán, fallece, a los 36 años el 21 de enero de 1894, el poeta, periodista y revolucionario Emilio Briceño Arosemena.
De la Guerra Civil a la Independencia
Sin pena y con gloria, Mendoza y Aguilera a los quince años después de la imposición de la regeneración de Rafael Núñez, se enlistan en las filas liberales y participan en la contienda de la Guerra de los Mil Días. Rodolfo Aguilera fue designado teniente habilitado en el batallón Ancón y Auditor de Guerra en las filas del patriota General Domingo Díaz. Acompañó al General Heliodoro Vernaza y, con tino, fungió de Secretario del General Victoriano Lorenzo. Estuvo bajo el mando del General Domingo de la Rosa, y, en la toma de la ciudad de Colón, las circunstancias fueron adversas a los liberales que debieron capitular.(8) En cuanto al periodista Mendoza, se destacó en la contienda de la Negra Vieja en Bejuco y con heroísmo marchó a la Batalla del Puente de Calidonia donde cae herido.
La represión a los periodistas patriotas se exacerbó y, para cumplir su misión, el poder colombiano desempolvó Leyes y Decretos que coartaban la libertad de expresión. (9) Al finalizar la guerra civil con la firma del Tratado de Wisconsin, se acrecentó la persecución hacia ellos. No obstante, los periodistas patriotas curtidos en las guerras civiles se mantuvieron inalterables en sus principios. Para sellar la paz y construir el Canal, el líder campesino Victoriano Lorenzo fue traicionado, sometido a un Consejo de Guerra y fusilado.
El periodista José Sacrovir Mendoza edita un número extraordinario donde detalla y reproduce, el 25 de julio de 1903, documentos del proceso y fusilamiento de Victoriano Lorenzo. Esta osadía motivó el allanamiento del local donde se publicaba el periódico El Lápiz. La acción la dirigieron el General José María Restrepo y el Coronel Fajardo quienes golpearon con los sables y bastones al periodista Sacrovir Mendoza. Tiraron los periódicos a la calle y regaron la tinta en el interior del local.Y mientras los Santaneros reprocharon la acción punitiva, el General colombiano José Vázquez Cobo aplaudía el atentado.
No satisfechos con este hecho contra la libertad de expresión, el General Vásquez Cobo, según dice Oscar Terán, ordenó a los Tenientes Epifanio Torres y Francisco Forget detener al Gobernador Facundo Mutis Durán; pero éste, informado del atentado, se asiló en el Consulado inglés. Firmes los periodistas en sus principios, continuaron con sus escritos patrióticos y en represalia, el 4 de agosto de ese año cierran el diario El Istmeño e intimidaron a su propietario Rodolfo Aguilera. (10)
De todos los hechos anteriores se vislumbraba que la independencia sería un hecho consumado después del rechazo del Tratado Herrán-Hay. Ni las bravuras del Coronel Eliseo Torres en Colón, el 3, 4 y 5 de noviembre, ni las amenazas de los generales detenidos Tovar y Amaya impidieron la separación. Lo demás son hechos conocidos. Pero lo lamentable de estos hechos, es que son olvidados hoy, por la enseñanza de las narraciones románticas, novelescas y oficiales de la historia de la Patria Boba.
Visto a la distancia, la personalidad de estos tres periodistas, Briceño, Aguilera y Mendoza son ejemplos de un auténtico patriotismo, ya que actuaron fuera de las componendas en que era usual negociar la dignidad de los istmeños. Se negaron a pactar sus principios políticos a cambio de las comodidades y beneficios materiales. Incapaces de traicionar sus ideales liberales prefirieron el destierro, el hambre y las penalidades. Antes que vender el futuro de esta tierra o de hipotecar nuestra soberanía, donde finalmente los beneficios de esta transacción serían justificados con la mentira y las prácticas comunes de los políticos que, como diría Guillermo Andreve: “Donde han proclamado las ventajas del estómago sobre el cerebro,” (11) prefirieron luchar hasta el final.
Citas Bibliográficas:
(1) Emilio Briceño nació en la ciudad de Panamá el 3 de enero de 1858. Su padre era Eladio Briceño y su madre Antonia Arosemena.
(2) Rodolfo Aguilera nació en la ciudad de Panamá el 27 de septiembre de 1858. Su padre era Felipe Aguilera y su madre Carmen de la Guardia.
(3) José Sacrovir Mendoza. Nació en la ciudad de Panamá el 19 de marzo de 1877. Su padre José Natalio Mendoza y su madre Ursula Zendra de Mendoza.
(4) No es el propósito hablar del periodista y poeta León A. Soto, el cual será tratado en otro escrito. Fue defensor de los oprimidos y nacionalista de corazón. Perteneció a la generación de Mendoza. En cuanto a su vida un hecho lamentable le sucedió el 1 de agosto de 1899, cuando al exponer las razones de nuestra independencia fue golpeado brutalmente y murió resultado de esa paliza el 22 de febrero de 1902.
(5) El Lápiz. Edición del 30 de abril de 1894. p. 1
(6) “El aspecto que hoy presenta la ciudad es en verdad horroroso. Nubes de personas en el estado más triste de pobreza, recorren la ciudad pareciendo demandar auxilio con sus miradas vagas y dolorosas. La actividad propia de una ciudad comercial no se nota hoy; Panamá se halla sumido en la tristeza más profunda, todo es desolación”. El Lápiz. Edición de 17 de abril de 1894. p.2
(7) Editorial. El Lápiz. 10 de junio de 1894. p. 2
(8) Aparece en el Cronista un informe relativo al armisticio firmado entre los liberales y el ejército conservador. Al final se refiere a Rodolfo Aguilera, Eliseo Esquivel y un grupo de miembros de las tropas del General Domingo Díaz con el título: De Actualidad. Los Sucesos de la Guerra. “se han presentado al gobierno, pidiendo para ellos los mismas garantías otorgadas a los que capitularon en Colón.” El Diario El Cronista. Director A. C. de la Torre. Año XXIV Número 2809. 2 de diciembre de 1901. p 2
(9) Entre las principales leyes y decretos sobre la prensa tenemos los siguientes: Decreto Número 151 de 17 de febrero de 1888. (Sobre imprenta); esta disposición derogaba el Decreto 635 de 5 de noviembre de 1886. Gaceta de Panamá. 14 de marzo de 1888. Número 130; Ley 157 de 12 de diciembre de 1896, (Sobre Prensa) Gaceta de Panamá. 9 de marzo de 1897. Número 1044. Decreto Número 80 de 20 de octubre. Sobre medidas relacionadas con el Orden Público. Aparece en el diario El Cronista. Octubre 21 de 1899. Segunda Época. República de Colombia. Director Propietario A. C. de la Torre. Número 2620.
(10)Gaceta de Panamá. Órgano Oficial del Departamento. Panamá, 20 de agosto de 1903. p. 2
(11) ANDREVE, Guillermo. Justo Arosemena. Revista Cultural Lotería. Mayo-Junio-Julio-Agosto. Nª 454-455. 2004


